Die Effekte des Eisbadens – ein wissenschaftlicher Exkurs - PROCEANIS
Longevidad

Los efectos del baño de hielo: una excursión científica

Quizás el defensor más famoso de los baños de hielo sea Wim Hof, también conocido como el Hombre de Hielo. Nacido en 1959, este holandés luce una vitalidad excepcional y ha generado un verdadero culto de seguidores con su Método Wim Hof. Afirma no enfermarse nunca y confía plenamente en los efectos positivos del frío. ¿Es el frío, entonces, un método eficaz para mantener la salud a largo plazo o tiene incluso un efecto rejuvenecedor?

Para examinar esto científicamente, es necesario hacer una breve incursión en la epigenética. En resumen, cada célula contiene inicialmente nuestro ADN. Dependiendo de si se desarrolla en una célula muscular, hepática o cardíaca, ciertos genes del ADN se desactivan y no se expresan. Esta expresión la realiza una enzima que convierte el gen en una proteína específica, necesaria para el desarrollo de cada célula. Por lo tanto, cada célula específica surge de un patrón genético particular. El patrón de estos genes, expresables y no expresados, se denomina epigenoma.

Este proceso ocurre constantemente y permite la renovación continua de nuestras células. Por lo tanto, nuestros cuerpos se renuevan repetidamente a nivel celular a lo largo de los años. Sin embargo, con la edad, este mecanismo se vuelve más lento y más propenso a errores. Las moléculas se unen incorrectamente y los genes que pueden leerse se desactivan, o viceversa. El epigenoma contiene información errónea, y la formación de nuevas células no se produce o ya no es suficiente. Por lo tanto, un epigenoma defectuoso puede provocar malformaciones celulares y, en consecuencia, cáncer.

La edad biológica también se puede determinar analizando el epigenoma. Por ejemplo, epiAge utiliza una muestra de saliva para determinar la edad, con una ligera desviación, ya sea mayor o menor, sin revelar la edad de nacimiento. Esta discrepancia entre la edad biológica y la edad cronológica es lo que importa. Si somos biológicamente más jóvenes de lo que indica nuestra fecha de nacimiento, tenemos una buena probabilidad de vivir más.

Los cambios en el epigenoma pueden verse influenciados por factores ambientales. Entre otros, la dieta (qué, cuándo y cuánto comemos), así como factores del estilo de vida como la falta de sueño o los altos niveles de estrés, pueden modular nuestro epigenoma. Por ejemplo, exponer nuestro cuerpo al frío o privarlo de suficiente alimento durante un período de tiempo, como durante un ayuno, parece tener un efecto positivo en el epigenoma. Nuestro cuerpo entra entonces en un modo de supervivencia, lo que aparentemente tiene efectos beneficiosos.

En el CECAD de Colonia, centro especializado en la investigación del envejecimiento, se investiga precisamente este fenómeno. Utilizando nematodos, los investigadores han demostrado que su esperanza de vida de 18 días se duplica al exponerlos al frío. Además de vivir más tiempo, también mostraron mayor agilidad y vitalidad durante este periodo. En otra serie de experimentos, se enriquecieron las proteínas de los gusanos, imitando los efectos de ciertas enfermedades, como la enfermedad de Huntington, en la que las células se paralizan por la acumulación de proteínas dañinas. Posteriormente, los nematodos se expusieron al frío y su inmovilidad desapareció al cabo de unos días.

Produjeron más proteína PSME3, que purifica las células y se considera un gen de la longevidad. Los investigadores lograron reproducir este efecto en células humanas in vitro utilizando temperaturas frías. Los epigenetistas están convencidos de que el frío tiene un efecto positivo a nivel celular e influye positivamente en nuestro epigenoma.

Por lo tanto, parece lógico salir de vez en cuando de la zona de confort y exponer el cuerpo a un frío intenso. El poder curativo del frío, por cierto, también nos resulta familiar gracias a los antiguos remedios caseros. Las compresas frías se usan para bajar la fiebre y las cataplasmas frías alivian la inflamación o la hinchazón. Las duchas frías también se consideran beneficiosas para el sistema cardiovascular desde hace mucho tiempo. Los baños de hielo son sin duda muy populares entre los biohackers, es decir, personas que intentan reducir su edad biológica muy por debajo de su edad cronológica mediante diversos métodos.

El baño de hielo parece ser un medio muy probable para lograr la longevidad.

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